Afinado con las últimas notas de la famosa 9ª sinfonía de Beethoven, este carillón eólico es todo un clásico. El estreno de la sinfonía tuvo lugar en Viena en 1824 y fue un gran éxito. Se cuenta que al final de la representación, el compositor alemán, que estaba sordo, permaneció inmerso en su partitura sin escuchar los aplausos; fue solo cuando uno de los solistas le tocó el brazo que Beethoven pudo ver las manos y los pañuelos que lo ovacionaban. Fue la última aparición pública del genio, que murió 3 años después.
Para el cuarto movimiento, Beethoven recurrió en parte al poema de Friedrich Schiller La Oda a la Alegría:
¡Abrácense, millones de seres!
¡Un beso para toda la tierra!
Hermanos, sobre la bóveda estrellada
Debe habitar el muy querido Padre.
¿Se postran ustedes, millones de seres?
¿Presientes al Creador, oh mundo?
¡Búscalo más allá del firmamento!
¡Debe habitar en las estrellas!
¡Oh Alegría, hermosa chispa divina!
¡Hija de la asamblea de los dioses!
Entramos en él, embriagados de fuego.
¡Celestial, tu reino!
Tu magia reconecta
Lo que la severidad de las costumbres divide;
Todos los seres humanos se vuelven hermanos,
A la sombra de tu dulce ala.
¡Oh Alegría, hermosa chispa divina!
¡Hija de la asamblea de los dioses!
¡Oh Alegría, hermosa chispa divina!
En 1985, el Himno a la Alegría fue adoptado como el Himno Europeo oficial.
¡Que la Alegría que inspiró este carillón te acompañe para siempre!
La afinación de este carillón eólico está garantizada de por vida.