El Cofre Energía Positiva contiene los elementos clave para purificar tu entorno, tu cuerpo y tu mente, gracias a la fumigación con plantas aromáticas.
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Los nativos americanos quemaban plantas secas para purificar no solo sus cuerpos físicos y emocionales, sino también objetos y lugares. Este ritual es una práctica universal. Se dice que favorece la claridad mental, la tranquilidad y la alegría.
El palo santo
Procedente del árbol sudamericano Bursera graveolens, la madera de palo santo se utiliza como incienso para purificar y sanear el ambiente. Nuestro palo santo proviene de árboles caídos y cumple con la normativa vigente en Perú (la madera del árbol Bursera graveolens no está clasificada en CITES).
La salvia blanca de California
«¿De qué puede morir un hombre que tiene salvia en su jardín?» Esta frase extraída de un tratado de la Escuela de Medicina de Salerno (siglos XII-XIII) dice mucho sobre esta planta medicinal.
Su nombre científico proviene del latín salvare - curar. Crece de forma silvestre en el suroeste de Estados Unidos, principalmente en California y en el noroeste de México.
La mayoría de sus propiedades se encuentran en las hojas, que absorben la energía del sol y producen una gran cantidad de aceites esenciales que aromatizan la planta. Desprenden un aroma agradable que proporciona una sensación de bienestar. Nuestra salvia proviene de cultivos 100% naturales, sin fertilizantes ni pesticidas.
La concha de abulón (abalone o oreja de mar)
Se considera un objeto ceremonial y sirve como cuenco para hacer fumigaciones. La parte interior de nácar presenta magníficos reflejos iridiscentes. Se dice que aporta un sentimiento de protección, pureza y equilibrio.
Usar una concha de abulón durante un ritual de fumigación es invocar la fuerza divina del fuego y el espíritu del océano para realizar una purificación energética.
Modo de empleo
- Pon un poco de arena de mármol en el fondo de la concha.
- Con una cerilla, enciende el palo de salvia o el palo santo sobre la concha. Aviva ligeramente la llama y luego déjala apagarse. ¡Cuidado con los restos de hojas que podrían volar!
- Para los lugares: pasa por cada habitación y dispersa el humo con la pluma hacia los lugares que deseas purificar.
- Para las personas: guía el humo con la pluma hacia las partes del cuerpo a purificar, la cabeza, los brazos, las piernas, la espalda, etc.
Recuerda que la intención es la base de todo ritual de fumigación: si tu corazón es puro y tu propósito noble, el efecto se verá potenciado.
Ventila bien después de usar. No inhales el humo directamente.
1 concha de abulón con su soporte de madera de álamo, palo santo, 1 palo de salvia blanca, una pluma de pavo, 1 bolsa de arena de mármol y cerillas