Este palo de salvia blanca está decorado con pétalos de rosas de diferentes colores que simbolizan cada uno de los 7 chakras del cuerpo humano. Se utiliza preferentemente para los rituales de purificación de las personas.
--
La salvia blanca
Es una planta medicinal reconocida: su nombre científico es Salvia Apiana; proviene del latín salvare - curar. La mayoría de sus propiedades se concentran en las hojas, que absorben la energía del sol y producen una gran cantidad de aceites esenciales que aromatizan la planta.
Los druidas celtas la usaban para aumentar su sabiduría y durante los rituales de sanación y protección. En América, muchas culturas indígenas la quemaban para sanar y purificar cuerpo y espíritu.
Los 7 chakras
Según la tradición oriental, los chakras - ruedas en sánscrito - condensan y distribuyen la energía vital en el cuerpo humano. Cada chakra tiene atributos específicos y un poder de sanación único.
7º - Corona: la espiritualidad, el autoconocimiento
6º - Tercer ojo: la percepción, la intuición
5º - Garganta: la expresión, el sonido
4º - Corazón: el amor, la compasión
3º - Plexo solar: el poder, el crecimiento
2º - Sacro: la sexualidad, la creatividad
1º - Raíz: las necesidades físicas, la identidad
Se dice que, cuando nuestros chakras están abiertos y activados, llevamos una vida equilibrada.
Cultivo
La salvia proviene de un cultivo 100% natural, lo que hace que su crecimiento dependa mucho del clima y de las precipitaciones anuales. El tamaño de los manojos puede variar de un año a otro, según los vaivenes de las estaciones y las cosechas más o menos abundantes. Es interesante notar que, durante períodos de sequía, la concentración de aceites esenciales en las hojas es mayor.
Uso
El ritual de purificación es una práctica universal que, se dice, favorece la claridad mental, la alegría y la tranquilidad.
1. Utilice un recipiente que resista el calor, como una concha de abulón, y colóquese sobre una superficie no inflamable. Dispóngase de una pluma o un abanico. Elija un palo de planta atado con hilo de algodón.
2. Encienda un extremo del palo, preferentemente con una cerilla. Deje que arda durante unos segundos y luego apague la llama soplando. Atención, las hojas pueden volar con facilidad. Coloque el palo sobre el recipiente elegido cuidando de no quemarse.
3. Guíe el humo con la pluma o el abanico hacia las partes del cuerpo a purificar, especialmente hacia los chakras de la persona.
4. Espere a que el palo se apague. Según la creencia indígena americana, seguirá quemándose mientras su acción beneficiosa no haya terminado.
Recuerde que la intención es la base de todo ritual de fumigación: si su corazón es puro y su propósito noble, el efecto se verá potenciado.
Ventile la habitación después de usar. No inhale directamente el humo.
Palo de 8-10 cm de salvia blanca de California con pétalos de rosa. Plantas cultivadas naturalmente sin fertilizantes ni pesticidas.